
En mi ventana sólo quedan congojas de una acertada desilusión, volví a confiar y encontré más de lo mismo... promesas, acciones y destrucción. Ya no quiero tratos dulces fingidos, no quiero frases típicas...
Hoy prometo no fomentar sueños en mí, de ególatras que se magnifican para demostrar su ínfima superioridad ante el resto... manera explicita que evidencia amor propio y sarcasmo social elevado por mil.
Si algún día rogué para que no me hicieran daño... hoy rogaré para que no se acerquen a mi coraza...
Si un día demostré sensibilidad... ahora evidenciaré frialdad en el juego del amor...
No me interesa lo básico que han llegado a ser muchos seres humanos...
Sólo rescato que he aprendido a creer en mi sueño y fortalecer mi alma para luchar por mi propio ideal... amaré con mesura lo que dicte mi corazón... amaré con frenesí lo que dicte mi piel.
Dios pone gente en el camino para que aprendas y enseñes... pero Dios no pone honestidad en sus corazones ni mucho menos entrega pues va en la esencia que manifiestan...