lunes, 15 de diciembre de 2008

Esto es por tí...



Había una vez una pareja de amigos, que se diferenciaban por un año de edad, se conocieron en el liceo... uno estudiaba un curso más que el otro. Luego de 3 años de amistad ambos ya llevaban una duda, sentían una atracción silenciosa pero recíproca.


Intentaron de alejarse cada uno en distintos momentos pero no pudieron porque esta atracción era mayor... Un día en la playa, en un típico balcón de un departamento en la noche... ambos conversando, empiezan a relajarse... a ser auténticos entre sí, más que mal los años de amistad lo ameritaba.


Uno toma la iniciativa y cuenta su sentir, el otro pasmado sólo responde con un beso...luego de este acontecimiento vinieron tiempos felices.


Más de un año de altos y bajos, pero felices porque ambos se sentían apoyados

Un día... antes de que uno de estos chicos se fuera de gira de estudio salen a bailar con todas sus amistades... como cualquier fin de semana con la diferencia que el regreso iba a ser diferente.


El chico que iba de gira de estudio pidió a su pareja que lo fuera a dejar a la casa, pues como era lógico debía levantarse temprano, su pareja, entendió la situación y accedió. En el camino,
conversaron muchos temas... se pusieron de acuerdo quien visitaría a quién en navidad
y dónde pasarían el año nuevo; lindos planes tenían para el futuro, también vieron la compra de regalos.


Al llegar a la casa... se miraron como nunca , siguieron idealizando que harían en un mañana. Luego de reírse y despedirse con un fraternal abrazo y un te quiero... se separan.


Suena el teléfono del chico que debía viajar en su gira... era una amiga que había quedado en la disco pues quién debía ir a buscarla no llegaba, y ya hacía más de una hora que se había ido a buscarla. El chico llamó a su pareja, y este no respondió el teléfono, tal vez lo había perdido o quién sabe que cosa. Pero más fuerte fue lo que sentía, que inmediatamente se puso a tiritar...
se levantó y no hizo más que vestirse y salir a buscar a su pareja. Como es lógico, su corazón apretado lo llevó directamente al hospital no se preguntaba cómo había llegado ahí pero la cosa era clara algo pasaba y había que averiguar.

En ese instante llega un auto gris chocado, destruido a decir verdad, y el conductor envuelto en un saco negro tapado, en un instante supo a quien llevaban ahí: no era más que el ser que más amaba en el mundo y con el cual en dos días más cumplirían meses.


Impávido, debió armarse de valor tomar las pertenencias rotas de su pareja reconocer su cuerpo destrozado por el impacto y, peor aún, avisar a los padres de lo que sucedía.


Para él todo giraba sin sonido, sólo miraba gente que lloraba no entendía que le preguntaban y él sin responder pues no entendía que pasaba. Se cuestionaba que en un instante todo fue sueños y más sueños risas, besos y abrazos y a la hora después lágrimas vacías de algo que no entendía.


Todos debían cumplir con algo este día... debía viajar, sus padres nunca supieron que relación tenía con este amigo y cómo el deber de él era la universidad debía asistir a la gira sí o sí...

El médico recetó calmantes para que estuviera despierto pero con las revoluciones emocionales bajas y así... muerto en vida lo mandaron a un viaje que no quería realizar pero en sí ya no tenía fuerzas para oponerse, sólo saber que su pareja le pidió por favor que fuera pues si él cumplía con ello, ambos estarían bien, con esa idea viajó kilómetros y kilómetros de donde realizaban los funerales de su gran amor. No supo como lo vistieron, no supo que hicieron con la cadena que le había regalado para el año, ni siquiera supo si las flores eran las que a su pareja le gustaban... sólo viajó entre lágrimas, pesadillas y miedos.


Al regresar, ya un poco más lúcido, pero con su corazón aun más destrozado, se bajó del bus
tomó sus maletas y sin llamar a nadie compró un lilium blanco... siempre recordaba que fue la flor que le dio cuando cumplieron un mes. La envolvió en un papel dorado, llego al lugar donde descansaba el ser con el cual días atrás prometió comprar el regalo para su madre, miró la foto que había sobre su tumba y botó todas las flores que allí pusieron... pues era triste ver tanto clavel sabiendo que él solo quería un lirio.

Lloró este pequeño hombrecito, pidió perdón por algo que no estaba en sus manos... tal vez le faltó valor para dejar que la sociedad lo reprimiera y siguió llorando hasta que llegó la tarde
tomo todos sus bolsos y salió tal cual entró al cementerio ni tantas lágrimas habían podido menguar lo que todos omitían.


Antes de despedirse, prometió no enamorarse porque no encontraría a alguien igual
pero recordando nuevamente, ambos quisieron un día que el otro fuera feliz sin importar el lugar ni la persona que lo acompañara...


Hasta el día de hoy... lo extraña...
Supo que es amar
Supo que es lo que la sociedad omite por estupidez
Pero supo también que es perder la mitad de un corazón por no ser valiente
Hoy se ve feliz
Tranquilo con su conciencia
Pero con un ideal de amor que en la vida ha visto
Lo visita constantemente... para contarle que la vida sigue sin novedades que él desea poder mirar a los ojos y rescatar el brillo que un día lo deslumbró.
Si bien lo superó, como amó... quiere volver amar...